Nació en Lourdes, Francia, en 1844. Hija de padres supremamente pobres. En el bautismo le pusieron por nombre María Bernarda. Bernardita adquirió desde los diez años la enfermedad del asma, que al comprimir los bronquios produce continuos ahogos y falta de respiración.
Esta enfermedad la acompañaría y atormentaría toda su vida. A los 14 años, Bernardita no sabía leer ni escribir, ni había hecho la primera Comunión porque no había logrado aprenderse el catecismo. Pero tenía grandes cualidades: rezaba mucho a la Virgen y jamás decía ni una sola mentira.
Desde el 11 de febreo de 1859 hasta el 16 de julio del mismo año, la Sma. Virgen se aparece en 18 ocasiones a Bernardita. Nuestra Señora le dijo: «No te voy a hacer ser feliz en esta vida, pero sí en la otra». Y así sucedió. La vida de la jovencita después de las apariciones, estuvo llena de enfermedades, penalidades y humillaciones, pero con todo esto fue adquiriendo un grado de santidad tan grande que se ganó enorme premio para el cielo.
Bernardita pidió ser admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. Murió a los 35 años. Entro en el Reino de Dios el 16 de abril de 1879. Su cuerpo, aún incorrupto, está expuesto en una urna de cristal en el convento de San Gildard, en Nevers, Francia.
La verdad que vida como esta deberian de inspirarnos, pero nunca pensamos que no ser del todo felices nos proporcionará un premio tan grande; y en lo único que pensamos es el ser felices sin importarnos nada ni nadie.
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